Cada seis minutos, una menor de edad sufre una ablación

Cada seis minutos, una menor de edad sufre una ablación. Es decir, tres millones de niñas y adolescentes son mutiladas cada año en el mundo a pesar de las numerosas, pero a la vista muy insuficientes, campañas emprendidas para erradicar esa costumbre. Bajo estos escalofriantes datos hoy se celebra el Día Mundial por la Erradicación de la Mutilación Genital Femenina.

140 millones de mujeres de todo el mundo tienen sus genitales mutilados, según ha explicado la directora de Proyectos de World Vision España, Susanna Oliver, en un acto en el que ha estado acompañada por el especialista ginecológico Ignacio Palomo y las keniatas Jennifer Kibon, Janet Naningo y Tabitha Portereu.

La incidencia de esta cruel práctica depende no sólo del país sino de la tribu o de la propia familia. Así, tal y como han señalado, hay lugares como Malí donde el 98% de las mujeres han sido víctimas de esta práctica que cada vez se realiza a edades más tempranas para evitar que llegado el momento las niñas puedan oponerse. Además, las mujeres que no se someten a ella quedan muchas veces excluidas de su círculo: “Una mujer que no ha sido mutilada no puede heredar los bienes si su marido fallece, no puede entrar en la ceremonia de circuncisión de niños o no se puede casar”, explica Tabitha Portereu, directora del proyecto de prevención de la ablación de World Vision Kenia.

Sobrecogedora fue también la explicación de Jeniffer Kibon, que tras una charla informativa sobre las consecuencias de esta amputación decidió negarse a que sus hijas la sufrieran: “He dicho a mi marido que mis hijas no van a pasar por esta situación y él lo primero que dijo fue: ¿Cómo es esto posible? Pensó que sería una vergüenza en el pueblo de su familia”. Fue la misma mujer la que pidió al jefe de la comunidad dirigirse a esta para explicarle su decisión y conseguir salvar a sus hijas.

Igual de dura es la historia de Janet Naningoi, de 17 años: “Cuando tenía nueve años mi madre quiso hacerme la mutilación pero uno de los profesores del colegio me dijo que no había derecho. Me escapé de casa y fui a quedarme con mi tía. Cuando volví a la escuela, me dirigí al centro de rescate de World Vision y me ayudaron”, narra. Gracias a ella, sus hermanas pequeñas no van a ser mutiladas.

Un dato para la esperanza. El proyecto de World Vision en Marigat, al oeste de Kenia, donde en 2006 el 94,9 por ciento de la población femenina sufría la ablación, en 2010 se había reducido al 58,1%.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies